Cartel de Semana Santa 2017

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viernes, 3 de febrero de 2017

Francisco de Ocampo, insigne imaginero (Parte I)

Hoy os traigo un pequeño estudio sobre Francisco de Ocampo, sobrino de Andrés de Ocampo, nace en Villacarrillo provincia de Jaén, desde la que se traslada a Sevilla para trabajar en el taller de su tío, como escultor y con el afán de adquirir fama para su trabajo. El hecho de entrar como aprendiz de su tío no le exime de realizar el contrato de aprendizaje. Tras un tiempo en el taller familiar, entra a formar parte de la nómina de aprendices del taller de Juan de Oviedo, conocido como el Mozo, y tras trabajar un tiempo allí es admitido en el taller del alcalaíno Juan Martínez Montañés, tras siete años de aprendizaje, y empaparse de las influencias de sus maestros y del cordobés Juan de Mesa, tras aprobar el examen gremial  obtiene el derecho para instalarse por su cuenta y abrir taller propio, pero es tal su afán de mejorar que entra como oficial en el taller de su maestro Juan de Oviedo. Su arte se encuentra entre Martínez Montañés y el realismo de Juan de Mesa, sin dejar atrás sus formas manieristas. Por su bien hacer en su trabajo colaboró en trabajos de su maestro Montañés, por ejemplo en el magnífico retablo de San Isidoro del Campo de Santiponce en la provincia de Sevilla, en el que lo hizo al lado de Mesa.

A este insigne imaginero, eminentemente procesional, la fama le llega por el afamado Cristo del Calvario, y que se puede venerar en la Iglesia de la Magdalena de Sevilla. Según cuenta la historia, con fecha 5 de noviembre de 1611, recibe un encargo de Gaspar Pérez de Torquemada para la fábrica de este crucificado, indicándose en el contrato que debe reproducir el sudario y la cruz del Cristo de la Clemencia. De ahí la evidente inspiración del artista.
 
Cronológicamente su primera obra como autor independiente sería la imagen de San Nicolás de Tolentino para la localidad sevillana de Écija.
También es de bellísima factura la talla del Jesús Nazareno del Silencio de la ciudad de Carmona. Este Cristo realizado en el año 1607, en madera de cedro, es de talla completa, estofada y policromada, destacando el magnífico estofado en oro de la túnica, según los expertos representa el momento en que Cristo llega al Calvario y entrega la Cruz a sus verdugos, no antes sin abrazarla, símbolo de aceptación y alegoría de  la puerta del cielo. Esta es su concepción original.
En 1698 se incorpora la imagen de un Cirineo completando así el misterio, lo que implica realizar una nueva cruz de carey y plata, colocando el brazo largo de esta hacia atrás modificando la composición en forma de aspa que ideó originalmente el autor.
Al año siguiente 1608, recibe el encargo del retablo para la capilla de Ntra. Sra. del Rosario de la ciudad colonial de Tunja en Colombia, una de las más importantes de Latinoamérica, se la denomina la Capilla Sixtina de América. Es una de las joyas de las obras de arte del Siglo XVI.
De todos los relieves que aparecen destaca el de la Anunciación por la belleza del Ángel y la dulzura de la Virgen

Contemporáneo a Stmo. Cristo del Calvario realizó la imagen de San Ángelo para el Convento de San Alberto de Sevilla, y el retablo y San Diego de Alcalá para la localidad cordobesa de Palma del Rio. De los que no he encontrado documentos gráficos. En lo que respecta a la Iglesia palmeña, decir que la contienda fratricida del 36 pasó factura, además de un acto vandálico en el año 77 en el que incendiaron dicho templo, hizo que desapareciera mucho del rico patrimonio.
En años posteriores esculpió para la localidad Jiennense de Arjona la imagen de un Cristo Nazareno casi caído vencido por el peso del madero. Tristemente desaparecida dicha imagen en la contienda civil al ser quemada la iglesia en la que se albergaba. Era imagen completa y de vestir, tenía los brazos articulados. Existe cierta semejanza con el Nazareno del Silencio de Carmona. Con la diferencia de las vestiduras.

En 1613 realiza la Imagen de San Andrés para el retablo del Altar Mayor de la Iglesia del Hospital de la Paz de Sevilla.

En 1622 siguiendo la estela de Juan de Mesa, realiza San José con el Niño para la localidad gaditana de Villamartín, se la relaciona con la magnífica de San José de su compañero Juan de Mesa de la localidad sevillana de Fuentes de Andalucía.

Esta imagen que aparece caminando ofreciendo la mano al Niño Jesús, guiándole en el camino, ambas piezas son independientes pero forman un grupo escultórico bien interrelacionado, lo novedoso de estas es que es el Infante quien porta los atributos de la advocación josefina, la vara florecida.

Para el convento de Santa Inés de Sevilla realizó una imagen de la Titular del convento en el año 1630, además de realizar la historia de la Asunción y el Crucificado (1628).

 
 
 
 



En 1634 talla a Santa Catalina de Alejandría, encargo que realizó su hermandad para la localidad de Villanueva del Ariscal, y que se encuentra en la parroquia de Santa María de las Nieves. En la siguiente fotografía vemos a la Santa sin el elemento del martirio, una rueda dentada con cuchillas, el deterioro de la misma ha dado lugar a su desaparición. En la mano derecha porta la palma de los santos mártires, y se apoya en la desaparecida rueda, el recogido del pelo y la mirada baja dan a la talla un aire solemne y un semblante apacible. El tratamiento de los paños del manto cruzado, así como los pliegues de la túnica con caídas lechosas confiere a esta escultura una belleza extraordinaria.
 
Además se puede ver su producción en distintas colaboraciones en retablos, como el del convento de Santa Clara y el de San Leandro ambos en Sevilla.
 
Todos estos trabajos están documentados como realizados por el artista que nos compete, dejaré para una segunda parte todas aquellas obras atribuidas al escultor.
Fuentes:
Wikipedia
Web La Hornacina
Sevillapedia
Web Hdad. Del Cerro
Revista de arte institucional.us.es
Wordpress
Web Platea.pntic.mec.es
Web cofrades.sevilla.abc.es
Jomaborna.blogspot.com